INTRODUCCIÓN

"El amor por si solo es la mejor bebida, la mas exquisita de la que bebo de la sal de mi tristeza, de la que me alimento,

por que donde toma una, toman dos, bebemos del mismo corazón."


jueves, 29 de diciembre de 2011

Encuentros

Llovía como casi siempre en esta lejana ciudad, yo esperaba impaciente tu salida de esa habitación que te ocultaba mi presencia, era así todos los días, y tu no sabias que te observaba, veía como vendías tu cuerpo y tu alma al mejor postor, quería comprarla pero el miedo me frenaba, de pronto asomaste tu rostro por la ventana y te vi ¿qué hermosa eres? Pensé yo.

Algo me golpea dentro me avisa de que aun estoy viva, es mi corazón, ¡ay mi corazón…. que late y se siente vivo con solo verte!.. .

Se acerca alguien, bajo la noche oscura y nublada, escucho sus pisadas, veo su rostro moreno de rasgos fuertes y curtidos por el sol, cuerpo esbelto y fornido, da las señales convenidas, le abres no hay presentaciones, el ya habitual se abalanza sobre ti y sin mas preámbulos te besa,- no puede ser.... pienso yo-; forcejeas con él le empujas, pero siendo mas fuerte que tu te tumba en la cama, sus manos ya hábiles y callosas por el tiempo y la experiencia recorren tu cuerpo ya exhausto de tanto luchar palmo a palmo, sus labios besan los tuyos, los muerde; pequeñas gotas de sangre recorren tu barbilla, saborea del jugo de tus entrañas, un grito de terror se oye en la oscura noche, comienza la danza mas antigua de la historia, pero tu no te mueves permaneces estática, fría como la noche misma que se vive afuera, no hay entrega de tu parte y el se libera de un alarido, se tumba sobre ti, su peso te aplasta te corta la respiración, de un solo golpe te liberas, te levantas del mullido colchón ya aplastado por el peso de los cuerpos , le tiras la ropa, le pides que se marche cobras lo acordado y ahí te quedas tú pálida, pegada a la pared testigo de tantas historias. Una mueca de horror se dibuja en tu rostro, tu mirada apagada y sin brillo se mira a el espejo de la vieja habitación que no te dice nada, no hay rostro del otro lado solo una mancha sin vida.

Lo veo, veo que se marcha por el callejón mientras yo espero ansiosa tu salida con la esperanza de que esa noche fría me regales una de tus sonrisas de dientes blancos y labios carnosos, labios que deseo tomar entre los míos; y dejar en ellos la huella de mis besos. Te veo, te acercas adonde me encuentro, mi corazón comienza a latir con fuerza, mi respiración se hace entrecortada, se me dificulta pronunciar palabra alguna como casi todas las noches cuando pasas por delante de mi puerta.

Y en la oscura sombra de la noche te veo partir como otras tantas noches, viviendo de la esperanza de que un día por fin tu corazón me pertenezca.

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